Un proyecto de Biodanza
Cuatro chamanes en un submarino amarillo
Yo soy él como tú eres él como tú eres yo
y todos somos juntos.(John Lennon, I am the Walrus)
I am he as you are he as you are me
And we are all together(John Lennon, I am the Walrus)
Mi fase beatlemaníaca fue un trip estupendo (y sin tomarme nada de nada). Duró entre los trece y los diecisiete años (1965-1970), y puedo afirmar que me alegró la adolescencia y me enseñó un par de cosillas. En cierto modo, el 31 de diciembre de 1970 me sentí un poco huérfano, cuando Paul McCartney presentó una demanda judicial contra John Ono Lennon, George Harrison y Ringo Starr, por la cual reclamaba la disolución de "la sociedad mercantil constituida por el demandante y los demandados, llamada The Beatles and Co.".
Curiosamente, los Beatles se separaban coincidiendo con el fin de la llamada "década prodigiosa". Habían basado sus primeras canciones en los ritmos primitivos del rock'n'roll (Elvis, Chuck Berry, Buddy Holly), en los primeros éxitos de la música soul (Smokey Robinson, The Marvelettes) y en el sonido eléctrico de grupos de guitarras, como The Shadows, pero a lo largo de su carrera superaron las intuiciones de sus predecesores y crearon un estilo armónico propio y generaron su propio canon de la música pop; se convirtieron en "clásicos".
Tras su triunfo en Estados Unidos (1964) y el estreno de sus dos primeras películas (A Hard Day’s Night y Help!), los Beatles coparon los primeros puestos de todas las listas de éxitos y desencadenaron una ola de alegría juvenil que recorrió Europa y América. El impacto de su éxito entre las masas era incontrolable, y en 1966, los Fab Four decidieron abandonar el enloquecido mundo de las giras y concentrarse en el trabajo musical en el estudio de grabación. Entonces empezaron los cambios de verdad.
Cuando apareció el álbum Revolver (1966), una nueva cultura juvenil empezaba a manifestarse: el cabello crecía y se ponía de moda colocarse con hierba y LSD, sobre todo en California, donde estas sustancias aún no se habían prohibido. Revolver, en su momento, fue el mejor álbum jamás producido por una banda de rock. Después llegó el verano del 67, conocido como el "Verano del amor". Lo que sucedió fue, simplemente, que la juventud, el amor y la música entraron en resonancia, sintonizaron y se fusionaron, desde Londres a San Francisco.
"I’d love to turn you on" ("Me gustaría conectarte [o excitarte]"), cantaron los Beatles en A Day in the Life, la canción que cerraba su obra cumbre (Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band). La consigna de Timothy Leary, psiquiatra y divulgador del uso terapéutico del LSD, hallaba eco en su música y atraía a miles de jóvenes que peregrinaban a California o a la India: "Turn on, tune in, drop out" ("Conecta, sintoniza, abandona [el sistema]"). Los Beatles parecían ejercer de chamanes que abrían el camino hacia la utopía:
Let me take you down
Cause I’m going to
Strawberry Fields.
Nothing is real
And nothing to get hung about
Strawberry Fields forever..
(John Lennon, Strawberry Fields Forever)Déjame llevarte
porque voy a los Campos de Fresas.
Nada es real
y no hay nada que temer.
Campos de Fresas para siempre.
(John Lennon, Strawberry Fields Forever)
Miles de jóvenes europeos y norteamericanos abandonaron la casa de sus padres, la única casa que habían conocido hasta entonces. Se echaban al camino para buscar el calor suave y generoso de la amistad y la expansión de las emociones vitales, reprimidas por el estilo de vida de la sociedad postindustrial:
Friday morning at five o’clock
As the day begins
Quietly closing the bedroom door
Stepping outside she is free.
She....
(What did we do that was wrong)
...is leaving...
(We gave her everything money can buy)
...home.
(Lennon y McCartney,She’s Leaving Home)El viernes a las cinco de la mañana
al romper el día
ella cierra suavemente la puerta del dormitorio
Sale fuera y ya es libre.
Ella...
(¿En qué nos equivocamos?)
...se marcha...
(le dimos todo lo que puede comprarse con dinero)
...de casa.
(Lennon y McCartney,She’s Leaving Home)
Además de la canción que todos conocemos, Yellow Submarine, era una película de dibujos animados protagonizada por unos Beatles muy psicodélicos. Para viajar en el Submarino Amarillo y entrar en Pepperland había que ser capaz de sentir como un niño (¿quién dijo eso antes?) y sumergirse en la magia de sus imágenes y de su música. Yellow Submarine reunía los símbolos, mitos y arquetipos de un mundo fantástico-real, como El Mago de Oz de antaño o Harry Potter para los niños y jóvenes de hoy en día.
La historia es la siguiente: Pepperland ("El País de la Pimienta") es un lugar feliz, lleno de flores, colores y música; la gente, tranquila y amable, disfruta de su bienestar. Entonces llegan los "blue meanies" ("mezquinos azules", algo así como los Hombres Grises de Momo), invasores envidiosos, las fuerzas del miedo. Por la violencia convierten Pepperland en un lugar literalmente gris. Es el mito de la caída, del paraíso perdido. El Sargento Pimienta (Sgt. Pepper) huye a bordo del Submarino Amarillo y viene a nuestro mundo, que es tan gris como el paraíso perdido: calles grises y personas grises y solitarias:
All the lonely people
Where do they all come from?
All the lonely people
Where do they all belong?
(Paul McCartney, Eleanor Rigby)Toda esa gente solitaria
¿de dónde viene?
Toda esa gente solitaria
¿de dónde es?
(Paul McCartney, Eleanor Rigby)
El Sargento Pimienta encuentra a los Beatles. Los convence de que le ayuden y emprenden el viaje a bordo del Submarino Amarillo, llegan a Pepperland y recuperan el paraíso. Limpian "las puertas de la percepción" con su música. Los colores, las flores y el amor vuelven a Pepperland. Su receta es muy simple:
All you need is love
Love is all you need.
Un último detalle: en la confrontación, los "malos" no son destruidos; no hay matanza, sino transformación, fusión de opuestos, muerte y resurrección: el arquetipo del eterno retorno. En Yellow Submarine se representa el mito de la caída y el paraíso perdido, y su paralelismo con la crisis actual de nuestra cultura. El tema es relevante y oportuno, como subraya Norman Brown en su ensayo Eros y Tanatos (Ed. Joaquín Moritz, México, 1967). Para Brown, la cultura occidental actual refleja la sublimación de la represión creada por el temor a la muerte y la organización de la sexualidad. Este temor convierte el paraíso terrenal en una ciudad gris dirigida por burócratas. El problema es un círculo vicioso: sólo se pierde el miedo a la muerte cuando se llega a ella sin que queden líneas por vivir (¿de qué me suena esto?). El miedo a la vida es la otra cara del miedo a la muerte: vivir es entregarse a la vida, experimentar intensamente cada momento, vivenciar, en vez de des-vivirse para sobre-vivir. El temor a perecer arrastra al hombre a constreñir la libertad ilimitada del ser, a imponerse límites e instituciones, a organizar la sexualidad desde la infancia. Al final, el resultado de tanta previsión es una cultura que impone la negación de los instintos y desencadena a Tanatos, la fuerza ciega e inconsciente de la destrucción. El círculo se ha cerrado. El hombre se des-vive para sobre-vivir:
He’s a real nowhere man
Sitting in his nowhere land
Making all his nowhere plans for nobody.
(John Lennon, Nowhere Man)Es un hombre de ninguna parte
sentado en su tierra de nadie
haciendo planes vacíos para nadie.
(John Lennon, Nowhere Man)
Los Beatles sabían todo esto y nos ofrecieron "una pequeña ayudita" con su música. Sin embargo, su magia, impartida desde el estrellato del show-business, era limitada. La nueva música, la poesía, la danza, generaban cambios en el inconsciente de las nuevas generaciones, pero la progresividad del proceso era lenta a efectos prácticos. En el festival de Woodstock, cientos de miles de jóvenes habían irradiado buenas vibraciones, pero no pararon la guerra del Vietnam. David Crosby declaró: "No sé por qué, pero no resultó. Hubiese jurado que Sgt. Pepper's pararía la guerra, lanzando al aire tan buenas vibraciones que a nadie se le ocurriría andar por ahí haciendo guerras y matando gente".
En Haight-Ashbury, San Francisco, aquel memorable verano de 1967, pareció materializarse una vez más la utopía, pero las mafias y los traficantes de drogas nocivas, la policía, las tiendas de baratijas y los autocares de turistas acabaron en pocos meses con la colonia hippie. Hoy, Haight-Ashbury es un sofisticado barrio para turistas (como la isla de Ibiza, otra meca del "buen rollo" alternativo de los sesenta). Los Beatles continuaron creando buena música, canciones que mostraban su simpatía por la nueva cultura, especialmente por parte de George Harrison:
I don’t know why
they never told you
how to unfold your love.
I don’t know how
Someone controlled you
they bought and sold you.
I look at you all
See the love that’s sleeping
While my guitar gently weeps.
(George Harrison, while My Guitar Gently Weeps)No sé por qué
nadie te dijo
cómo desplegar tu amor
No sé cómo
alguien te controló
Te compraron y te vendieron.
Os miro a todos
Y veo el amor que está ahí, dormido
Mientras mi guitarra solloza débilmente.
(George Harrison, while My Guitar Gently Weeps)
El principio de realidad devoró a los hippies y su reivindicación del principio de placer como motor social. El sistema absorbió lo que podía asimilar y vender, y siguió reprimiendo los anhelos de cambio social y de libertad. Para mucha gente, los hippies y los Beatles fueron tan sólo una bonita historia de verano. Mayo del 68 estaba a la vuelta de la esquina.
Si te ha gustado la historia, inclúyela en DIGG:
IBF: International Biocentric Foundation Página oficial de la Fundación biocéntrica internacional, órgano regulador del Sistema Biodanza en el mundo.
Escuela de Biodanza de Málaga Web oficial de la escuela de formación de facilitadores en Biodanza de Málaga, dirigida por Tuco Nogales.
La duración de la sesión de Biodanza es de 2 horas, consta de una primera parte verbal donde cada participante comparte con el grupo sus experiencias de la sesión anterior, y de una parte vivencial donde el facilitador propone ejercicios. Estos ejercicios están estudiados sobre bases científicas, biológicas, antropológicas y psicológicas, y han sido probados a nivel metodológico.
Para cada ejercicio se propone una música que genera una emoción (etimológicamente emoción viene de "motion"= movimiento) que provoca un movimiento y permite a cada persona tener una vivencia.
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